¿Qué es una línea de crédito?

Una línea de crédito es una autorización que una entidad financiera concede a una empresa para disponer de financiación y poder afrontar pagos con dinero en efectivo, hasta una cantidad máxima y un plazo determinados. En muchas ocasiones, suele hablarse de una línea de crédito y un préstamo como si fueran productos iguales, aunque la realidad es bien diferente.

Las líneas de crédito se conceden a las empresas en función de su capacidad de pago y les sirven para atender pagos puntuales en momentos de baja liquidez. Por ejemplo, sirven para atender el pago de las nóminas o para pagar a proveedores, si en el momento de tener que ejecutar el pago no se dispone de líquido suficiente para atenderlo y se espera que entren ingresos a posteriori.

Ventajas de las líneas de crédito para las pymes y los autónomos

La mayor ventaja de las líneas de crédito es que permiten disponer del efectivo que se necesita en momentos puntuales. Por ejemplo, para atender casos como los siguientes:

  • Para atender el pago de nóminas.
  • Para pagar una reparación urgente de una máquina.
  • Para aprovechar una oferta de materia prima, en la que el descuento compensa el coste financiero extra en el que se incurre.
  • Para pagos a proveedores en general.
  • Para atender pagos de empleados, a través de tarjetas de crédito.
  • Para evitar impagos y cargos por descubierto en cuenta, atendiendo cargos de forma automática con dinero procedente de la línea de crédito.

En general, una línea de crédito sirve para poder poner en marcha negocios y lanzar proyectos en los que los flujos de caja son desequilibrados. Sirven para empresas cuya actividad genera flujos muy desequilibrados, como es el caso de los promotores inmobiliarios, que necesitan un gran capital inicial, y de los concesionarios de vehículos, que se ven obligados a comprar coches para cada campaña.

En negocios con flujos de caja más regulares, las líneas de crédito sirven para compensar los gaps que existen entre los pagos y cobros por los servicios prestados. De esta manera, un productor que venda material y lo cobre a 90 días, con una línea de crédito puede ir cubriendo los pagos de materias primas, nóminas y otros gastos de su actividad durante el tiempo que tarde en cerrar la venta por completo, cobrándola.

Por tanto, las líneas de crédito son el “pegamento financiero” que permite desarrollar muchas actividades profesionales, las cuales necesitan salvar períodos de falta de liquidez para poder cerrar el círculo y obtener un resultado empresarial positivo.

Obligaciones de un contrato de línea de crédito

Las líneas de crédito obligan a las partes de la misma manera que otros productos financieros y hay que fijarse bien en las condiciones del contrato para su disposición. Cuando se dispone de una línea de crédito, es posible que se apliquen determinadas comisiones por su gestión, apertura y renovación, como las siguientes:

  • Comisión de disponibilidad: comisión que se cobra por disponer de efectivo de la cuenta de crédito, además del tipo de interés que corresponda.
  • Comisión de estudio: comisión que se cobra por analizar la viabilidad de la operación.
  • Comisión por cancelación anticipada de saldos: comisión que se cobra cuando se devuelve dinero antes del plazo estipulado.
  • Comisión por apertura y renovación: comisión que se cobra por la apertura de la línea de crédito y su renovación anual, para atender los gastos de estudio y análisis de la capacidad de crédito del cliente.

Además de las comisiones anteriores, las líneas de crédito obligan al pago de intereses por las cantidades de efectivo dispuestas, durante el período de disposición. Es decir, mientras no se disponga de efectivo de la línea de crédito, no se pagarán intereses. Desde el momento en el que se disponga del primer euro, se pagará el tipo de interés fijado en contrato mientras no se devuelva.

El comportamiento del cliente con la línea de crédito es fundamental para su continuidad en el tiempo, dado que las entidades financieras analizan cómo se producen las disposiciones y reintegros del dinero, entre otros factores (estados financieros actualizados, perspectivas del negocio y del sector, etc.), para valorar si procede su renovación o no, o si se renueva la línea de financiación pero endureciendo las condiciones.

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