Las poco aprovechadas ventajas de los mercados de futuros en el sector agrario

Los mercados de futuros son un instrumento de comercialización de materias primas agrarias en el que vendedor y comprador cierran un trato, de cierta cantidad y calidad, y a un determinado precio, meses antes de que la entrega se haga efectiva.

De esta forma, el productor se garantiza la venta de su cosecha y, por su parte, el comprador se asegura un suministro, siendo el mercado de futuros el que da seguridad a una operación que ambas partes deben respetar.

Se trata de un mercado bursátil, aunque en lugar de acciones de empresas, lo que se compra y se vende, principalmente, son toneladas de cereal. De hecho, uno de los primeros y más conocidos mercados de futuro fue el de Chicago —hoy la Bolsa de valores de Chicago o el Chicago Board of Trade— que es quien sigue marcando el precio mundial de productos como trigo, maíz o soja, entre otros.

Ventajas de los mercados de futuro

Por su naturaleza, los mercados de futuros son un sistema que ayuda a dar estabilidad a los mercados en los que opera, dejando de lado la especulación y la rumorología que tanto afecta a los precios y aportando transparencia.

Otras ventajas que se pueden obtener son asegurar precios y venta de la cosecha a los productores; asegurarse el precio y el aprovisionamiento al comprador; disminuir el riesgo de la entidad financiera intermediadora y un inversor puede ganar dinero comprando y vendiendo sin necesidad de mover físicamente la materia prima.

Mercados de futuro en España

Aunque los mercados de futuros son internacionales y globales, disponen de sedes físicas desde donde se gestionan todas las operaciones. En España, en febrero de 2004, se abrió el primer mercado de futuros de nuestro país: el del aceite de oliva, ubicado en Jaén.

Diez años después, en noviembre de 2014, el Mercado de Futuros del Aceite de Oliva, conocido como MFAO, cesó su actividad a causa de una directiva de la Unión Europea que quiso dar más seguridad financiera a las entidades que realizaban este tipo de contrataciones.

Ello obligaba al MFAO a reestructurarse y a aumentar su presupuesto financiero, por lo que a finales del año pasado decidió parar su actividad con el objetivo de refundirse en un sistema multilateral de negociación que siguiera dando servicio a los operadores del aceite de oliva y cierta estabilidad al mercado

Las últimas operaciones realizadas por el Mercado de Futuros del Aceites de Oliva fueron del 17 de noviembre de 2014, y desde entonces, no ha habido ninguna actividad.

Desconocidos por muchos

Los mercados de futuros se suelen encontrar en productos estables y poco perecederos, como el trigo, maíz, soja, café, aceite de oliva, girasol, etc.

Aunque se trata de una herramienta muy común para, por ejemplo, brokers de cereales que trabajan con multinacionales y mueven muchas toneladas de producto, es un sistema a duras penas conocido por los productores o agricultores, quienes, mucho menos, se plantean utilizarlo para vender su cosecha.

Los mercados de futuros también son un buen indicador para conocer la situación de un subsector, al tiempo que es una buena forma de ayudar a que su mercado sea más transparente.

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