¿Qué es el Leaseback?

La financiación de cualquier empresa es tan importante para su negocio como los ingresos obtenidos por su propia actividad. El poder elegir una buena forma de conseguir financiación que tenga gran flexibilidad y que no sea muy cara puede ayudarnos a estar más desahogado y evitar apuros financieros en el futuro.

De un tiempo a esta parte, la financiación de las empresas ha cambiado mucho. En la actualidad las empresas pueden acceder a otras formas de financiación más modernas y que se adaptan mejor a sus necesidades, sobre todo cuando lo que tenemos que financiar son los activos fijos de la empresa. Y entre ellas, el lease-back está adquiriendo gran popularidad.

El Lease-back como forma de financiación

El Lease-back, o retroleasing, es un contrato en virtud del cual la empresa transfiere los activos de su titularidad, ya sean bienes muebles o inmuebles, a una entidad financiera por una cantidad pactada, garantizando ésta su uso a la primera mediante un contrato de leasing, pagando las cuotas correspondientes por el uso del bien, y al término del cuál se ofrece la opción de compra previo pago del valor residual del bien, la prórroga del contrato o bien devolver el bien.

Aunque esta fórmula puede ser usada en cualquier tipo de bienes, ya sean bienes o inmuebles, suele ser utilizada para inversiones inmobiliarias dentro de la empresa, como puede ser la adquisición de naves industriales u oficinas en los cuales se supone que se revalorizarán.

El lease-back como forma de financiación tiene múltiples ventajas. La primera de ella es que podremos disfrutar de todas las ventajas de un contrato de leasing, como por ejemplo el poder financiar el 100% del activo fijo o acceder a importantes ventajas fiscales.

Pero lo que realmente hace atractivo al lease back es que se libera la inmovilización de los bienes que habíamos adquirido para financiar la actividad corriente de la empresa. En otras palabras, al vender los activos fijos de la empresa, obtenemos liquidez que servirá para financiar el activo circulante, las necesidades a corto plazo, sin necesidad de renunciar al uso del bien.

¿Cuándo formalizar un contrato Lease Back?

Por varias que sean las ventajas, no siempre será conveniente formalizar un contrato de lease-back; todo dependerá de la situación económico financiera de la empresa. Así, siempre que haya ciertas necesidades de liquidez para hacer frente a los pagos a corto plazo el lease-back puede ser una buena solución. Por ejemplo, en situaciones en las que el fondo de maniobra de nuestra empresa es negativo, lo cual quiere decir que el flujo de pagos es superior al flujo de cobros, y por tanto es complicado para la empresa atender las necesidades de circulante.

De todos modos, deberemos comprobar si esta situación es temporal o permanente. Es posible que para necesidades permanentes de liquidez tenga más sentido financiarnos por cuenta propia, ya que con financiación ajena, únicamente postergaremos el problema, sin realmente solucionarlo. Es por esto por lo que el lease-back tiene más sentido para situaciones temporales de falta de liquidez.

Pero no hay que olvidar que el contrato de lease-back implica seguir pagando una cuota mensual en concepto de leasing para el disfrute del bien. Es decir, el decidir si pagar las cuotas de leasing o las cuotas del préstamo hipotecario dependerá en gran medida de los cálculos que la empresa haga, pero es posible que en alguna ocasión no compense traspasar la titularidad a la entidad bancaria, ya que aunque luego pase a ser titularidad de la empresa de nuevo, puede que hayamos pagado más cantidad de dinero en total.

De todos modos, esta es una forma de financiación que estoy seguro que la mayoría de pequeñas empresas desconocen, pero que podría aliviar ciertas situaciones de desequilibrio en sus balances sin necesidad de renunciar a su actividad profesional o productiva.

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