¿Qué es el factoring?

Entre las opciones de financiación de circulante que tienen las pymes a su disposición, está el factoring. Es una alternativa a la que suelen recurrir más las empresas medianas y grandes, pero que puede encajar a cualquier negocio que necesite financiación a corto plazo, así como otros servicios que llevan asociadas las operaciones de factoring.

Qué es el factoring

El factoring es un servicio que las entidades financieras ofrecen a las empresas para obtener financiación a corto plazo y una serie de valores añadidos adicionales. En función de la modalidad elegida, el factoring permite que una empresa (“cedente”) ceda un crédito (una factura, un derecho de cobro) a una la entidad financiera ( “factor”), a cambio de una cantidad de dinero igual a la cedida menos los gastos e intereses de la operación y del servicio de gestión del cobro.

En función del acuerdo alcanzado entre el cedente y el factor, existen diferentes tipos de factoring:

  • Factoring sin recurso: cuando la entidad financiera asume el riesgo de impago del deudor, tanto en la gestión como en el quebranto.
  • Factoring con recurso: cuando el cliente de la entidad financiera responde del riesgo de impago del deudor.
  • Factoring con notificación: cuando una vez cedido un derecho de cobro, la entidad o la empresa cedente notifican al deudor la cesión del crédito. A partir de ese momento, el deudor queda obligado con el factor y debe hacerle el pago según los términos acordados en el derecho de cobro.
  • Factoring sin notificación: cuando se cede el derecho de cobro sin notificar al deudor y éste, al no tener constancia de la cesión, paga al cedente, que es quien debe pagar el importe del crédito cedido al factor.

Además de las modalidades anteriores, en una operación de factoring se puede pactar la asunción del riesgo de cambio de moneda por parte del factor, lo que evita a la empresa cedente la contratación de seguros de cambio. Lo que no se incluyen en los servicios de factoring son las disputas entre la empresa y su cliente, por lo que, si se produce un impago de una factura por una discrepancia comercial, es la empresa la obligada al pago en el plazo acordado, independientemente del resultado de la disputa.

Por tanto, el factoring es una operación que sirve para anticipar el cobro de una factura, permitiendo a las empresas obtener financiación a corto plazo. Pero es mucho más, al incluir una serie de servicios adicionales, en función de la modalidad de factoring elegida, como son la gestión de cobro, de impagados, asesoramiento comercial e información de solvencia de clientes.

Gastos del factoring para la empresa

Cuando una empresa contrata el servicio de factoring con una entidad financiera, por cada operación se aplican dos tipos de gastos:

  • Intereses: aplicando un tipo de interés al capital anticipado durante el plazo de cesión.
  • Comisiones: para cubrir los costes de gestión asociados a la operación de gestión de cobro, por el riesgo de impago, por el servicio de análisis de los deudores y por las gestiones administrativas.

El tipo de interés que se suele aplicar en una operación de factoring es el habitual en otra operativa de préstamo a corto plazo y su cuantía varía en función de la entidad financiera que ofrezca el servicio. Las comisiones también dependen de la entidad, siendo habituales las comisiones e importes siguientes:

  • Comisión de cesión: 2% (puede ser negociada sobre el nominal de los créditos o sobre el riesgo no financiado)
  • Comisión sobre el límite máximo de financiación: 2%
  • Comisión sobre el límite de clasificación del deudor no utilizado: 2%
  • Gastos de gestión de devolución de documentos o efectos (sobre el importe del documento o efecto): 2% (sólo se aplica en la modalidad de factoring con recurso y cuando sea por insolvencia del deudor, no por una disputa comercial).
  • Comisión de incidencia, por documento modificado en su domiciliación, vencimiento o domicilio de presentación: suele ser una cantidad fija por incidencia y no un porcentaje sobre el crédito cedido
  • Comisión por solicitud de estudio, renovación o ampliación (por deudor): 2%

Pros y contras del factoring para la empresa

El principal beneficio del factoring para la empresa es la transformación de ventas a crédito en operaciones al contado, además de recibir una serie de servicios asociados a la gestión de cobro de facturas. Cuando se contrata un servicio de factoring, también se está recibiendo una valiosa información comercial de la solvencia de los clientes, clave para evitar el riesgo de impago por vender a una empresa sin capacidad de pago. Además, cuando el factoring se hace en la modalidad de sin recurso, se traslada el riesgo de crédito al factor, lo que permite mejorar los estados financieros de la empresa y reducir la carga en la CIRBE.

A cambio de las ventajas anteriores, una operación de factoring supone asumir el coste financiero, lo que empeorará el resultado de las operaciones comerciales. Además, la firma de un contrato de factoring puede conllevar el derecho de exclusividad en la cesión de crédito de cliente con la entidad financiera, que puede decidir qué deudores acepta y cuáles no, en función de criterios de riesgo. 

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