Qué es el crowdfunding

Cuando pensamos en la financiación de los activos de una empresa, o de un proyecto, a todos se nos viene a la cabeza un préstamo bancario o la ayuda de un organismo público en forma de subvención. Aunque, si bien es cierto que éstas siguen siendo las formas más comunes y utilizadas de financiación, poco a poco han ido apareciendo otras que se adaptan mejor a las necesidades de algunos emprendedores.

Una de estas formas de financiación es la que se llama Crowdfunding, o micromecenazgo. Éste es un modelo que se basa en microdonaciones para conseguir el objetivo de financiación. ¿Es este un modo de financiación interesante para mi empresa?

El micromecenazgo o modelo basado en microdonaciones

El crowdfunding, micromecenazgo o financiación en masa es una operación colectiva llevada a cabo por personas que quieren financiar un negocio o un proyecto y que consiste en publicar la iniciativa en una plataforma, que por lo general suele ser Internet, proponiendo un objetivo de financiación durante un período de tiempo en el que se reciben donaciones de las personas que puedan estar interesadas.

El micromecenazgo utiliza las relaciones interpersonales para lograr este objetivo de financiación, como si de una relación de mecenazgo o patrocinio se tratara, y que en principio no tiene ningún tipo de contraprestación para los mecenas, aunque a veces se suelen ofrecer algunas recompensas a todos aquellos que realizaron la donación, como por ejemplo, promoción de esta persona o una recompensa directa del beneficio del proyecto en caso de que se llegara a producir.

La mecánica es bien sencilla. El promotor cuelga su proyecto en páginas de Internet creadas específicamente para llevar a cabo relaciones de micromecenazgo como Verkami, junto con su objetivo de financiación, es decir, la cantidad que desea alcanzar durante un período de tiempo determinado. Durante este período, los promotores han de promocionar su proyecto en las redes sociales, para conseguir mecenas.

Si durante ese período de tiempo no se ha alcanzado el 100% del objetivo, se entenderá que el proyecto no ha suscitado el suficiente interés como para hacerlo viable, y por tanto se anulan todos los compromisos de pago. Si, en cambio, se consigue el 100% del importe solicitado, la plataforma ingresa en el banco designado la cantidad solicitada y se queda con un porcentaje en concepto de gestión, que en el caso de Verkami suele ser del 5%.

Ventajas e inconvenientes de las microdonaciones

El crowdfunding es una fórmula que ha tenido bastante éxito en algunos campos donde no se podía acceder a otro tipo de financiación; y no solo hablamos en el caso de pequeñas y medianas empresas, si no que se ha llegado a utilizar incluso en organismos e instituciones públicas o iniciativas privadas de empresas de gran tamaño.

No en vano, este es un modelo que no requiere de ningún tipo de aval previo, y tampoco tiene ningún tipo de riesgo. El único esfuerzo que tenemos que realizar es el de realizar una buena promoción de nuestra iniciativa, aparte de que la idea sea innovadora y viable. El mecenas tampoco asume ningún tipo de riesgo; recordemos que se trata simplemente de una donación, y si el proyecto finalmente no sale adelante, se le devuelve la parte que ha donado.

Por contra, nadie nos asegura que el proyecto salga adelante. Desde luego, no siempre se logra el objetivo de financiación que hemos fijado, bien porque no se ha promocionado de manera adecuada o directamente porque el proyecto no es viable ni rentable. En el caso de conseguir ese objetivo, no es en absoluto un modelo rápido de financiación. En el mejor de los casos necesitaremos que pase un tiempo que puede ser de un mes o más entre que promocionamos la iniciativa y conseguimos el objetivo. Por ejemplo, la plataforma de crowdfunding Verkami recomienda un período de unos 40 días para conseguir todo el importe solicitado por el promotor.

Aun con estos contras, las microdonaciones se están convirtiendo en una de las formas de financiación más empleadas; en Estados Unidos, lleva varios años aplicándose con cierto éxito entre las startups. En España se está poniendo cada vez más de moda, sobre todo desde que se ha restringido el crédito a las empresas. Entornos como Internet, que permiten la comunicación birideccional entre el promotor y el mecenas, permiten este tipo de modelo de financiación. Y quizá esto vaya a más.

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