No demores el cobro de tus facturas: tu banco espera por ti

¿Tiene tu empresa necesidades de liquidez para evitar tensiones de tesorería? ¿Necesita tu negocio financiación pero no quieres complicarte consumiendo más riesgo? ¿Tienes facturas de clientes pendientes de cobrar? ¿Quieres saber qué clientes son solventes y se les puede vender con pago aplazado sin tener que pagar por un estudio de riesgo? Entonces sigue leyendo porque el factoring es justo lo que necesita tu negocio.

El factoring como solución para el cobro anticipado de facturas

Cuando un negocio necesita financiaciación para evitar tensiones de tesorería y dispone de facturas de clientes pendientes de cobro, el factoring es una solución que se adapta a la perfección. En una operación de factoring, se convierten las ventas a crédito en operaciones al contado, al poder disponer la empresa al instante de las cantidades que haya facturado.

El factoring es un insturmento financiero que permite a las empresas recibir anticipadamente el importe de las deudas a cobrar por sus ventas, mediante la cesión de sus créditos comerciales a una entidad de factoring, llamada “factor”, que pasa a ser la titular del derecho de cobro.

El factoring como servicio de valor añadido

Además de ser un servicio que permite obtener financiación por la cesión de créditos comerciales, una operación de factoring aporta servicios de valor añadido:

  1. No consume riesgo para el negocio: porque lo desplaza al factor. Este detalle que puede parecer sin importancia, puede resultar crucial para lograr financiación por la vía del crédito y disponer de una opción más para conseguir fondos ajenos y sacar adelante proyectos.
  2. Ofrece un servicio de clasificación de riesgo de clientes: dado que el factor es quien decide de qué clientes acepta facturas y de cuales no, en función de su solvencia. De esta manera, se puede saber a qué clientes se les puede vender a crédito y a cuales hay que exigirles pago al contado o medidas especiales en el momento de la compra (aval, fianza, etc.).
  3. Hace más eficientes los procesos: al dejar la operativa del cobro en manos del factor, que es quien se encarga de cobrar las facturas de clientes cedidas, liberando así al negocio de las tareas de nulo valor añadido.
  4. Protege de los impagados: si se opta por la opción del factoring sin recurso, la cesión de derechos de cobro implica que el factor asume el riesgo de insolvencia de los deudores. 
  5. Abre la vía del comercio internacional: el factoring puede ser una palanca para impulsar la internacionalización de la empresa, si opta por ceder facturas a entidades de factoring que puedan actuar como garantes y reducir el riesgo de impago.

Modalidades de factoring: una opción para cada necesidad

El factoring se puede desarrollar en cualquiera de las modalidades siguientes:

En función del riesgo asumido por el factor:

  • Factoring sin recurso: si el factor asume el riesgo del impago de la factura, siendo suya la obligación de ejecutar las acciones oportunas si la quiere cobrar y no pudiendo reclamar al cedente.
  • Factoring con recurso: cuando el factor no asume el riesgo de impago de la factura y puede reclamar al cedente en caso de que su cliente no pague en los términos acordados.

En función del tipo de operativa:

  • Factoring con notificación: modalidad en la que al ceder el derecho de cobro se envía una notificación al deudor para que sepa que queda obligado con el factor y no con su proveedor, indicando las nuevas instrucciones para ejecutar el pago.
  • Factoring sin notificación: modalidad en la que se cede el derecho de cobro pero no se envía notificación al deudor, que paga a su proveedor y es éste quien reenvía la cantidad al factor.

Por tanto, cada negocio puede adaptar su cartera de clientes a una modalidad de factoring e ir trabajando para optimizar esta vía de financiación. Cuantas más facturas tenga de calidad, mejores condiciones podrá conseguir de la entidad de factoring.

¿Cuánto le cuesta el factoring a mi negocio?

El factoring conlleva gastos por comisiones de gestión de la operación y por intereses derivados del capital anticipado por el factor a su cliente, igual que en otras operaciones de financiación a corto plazo. Las siguientes comisiones son las más habituales en una operación de factoring, siendo los valores indicados una referencia de lo que puede suponer cada una:

  • Comisión de cesión (2%): negociada teniendo en cuenta el nominal de los créditos cedido para el cobro.
  • Comisión sobre el límite máximo de financiación (2%): aplicada sobre el lñimte maximo a financiar para cada cliente.
  • Comisión sobre el límite de clasificación del deudor no utilizado (2%): comisión sobre el saldo no dispuesto del límte deudor en un período.
  • Gastos de gestión de devolución de documentos o efectos (2%): se calcula sobre el importe del documento o efecto decido y sólo se aplica en el factoring con recurso en el caso de insolvencia del deudor, no por disputas comerciales.
  • Comisión de incidencia, por documento modificado en su domiciliación, vencimiento o domicilio de presentación (10 euros): cantidad fija por cada incidencia que surja sobre el crédito cedido.
  • Comisión por solicitud de estudio, renovación o ampliación (por deudor) (2%): cuando se solicita el estudio para la renovación o ampliación del crédito aceptado para un deudor o se quiere introducir uno nuevo. Un contrato de factoring suele ser anual.

En función de la entidad y del contrato, pueden aplicarse más o menos comisiones en la operativa de factoring. Lo importante es tenerlas en cuenta para poder calcular la rentabilidad global de esta vía de financiación a corto plazo para el negocio.

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