Leasing o Renting

Al hablar de la financiación de vehículos  de uso comercial para una pyme o autónomo,  estamos forzados a  hablar de dos conceptos  de financiación,  Leasing  y Renting, ambos muy similares pero con diferencias que  hagan  que tengamos que  analizar en cada momento cual de los dos es más conveniente.

Estas dos modalidades están desplazando con rapidez a la compra tradicional, aunque ambos contratos son formas de alquiler a largo plazo, la finalidad y los servicios que ofrecen en cada caso son distintos.

El Leasing como vía de financiación

El leasing mobiliario es un alquiler financiero de bienes (vehículos de todo tipo, equipos informáticos, inmuebles,…) entre un empresario o profesional con una entidad financiera, durante un mínimo de 2 años,  transcurrido el periodo del contrato, a su vencimiento,  el cliente puede o debe ejercer la opción de compra.

Esta característica de transición en el régimen de propiedad del bien, alquiler/propiedad del que goza  el arrendador al adquirir un bien  por esta vía de financiación, hace que el bien se incluya en el activo del balance de este último y su imputación fiscal se computa como una amortización acelerada.  

La financiación mediante renting

En el caso del  renting se trata igualmente  de un alquiler a medio o largo plazo de vehículos y bienes de equipo entre cualquier  persona con una compañía especializada, durante un plazo mínimo que en este caso es de 12 meses y sin opción de compra al final del contrato.

Como hablamos de un alquiler puro, no financiero,  el bien pertenece siempre a la compañía de renting y, por tanto, no se incluye en el activo del balance del cliente y solamente se computa como un gasto, no se tiene en cuenta la amortización del mismo. Es la compañía de renting la que carga con el bien al finalizar el contrato de alquiler.

El renting va buscando más la funcionalidad en cada momento que la inversión en un bien. Por su parte, el contrato de leasing va encaminado a la posesión final del vehículo reflejada  a través de  la clausula de  la opción de compra. 

Otra de las diferencias  entre ambos, son los servicios  incluidos en  los respectivos contratos. Así el renting incluye  el mantenimiento de vehículo, sustitución de neumáticos, el pago de los impuestos, el seguro a todo riesgo, la asistencia en carretera, un vehículo de sustitución…. Servicios que   nos son de utilidad para el mantenimiento operativo de una flota de vehículos.

Si por ejemplo somos una empresa de distribución, financiarnos a través de  renting, una vez fijada la cuota de arrendamiento de los vehículos,  podemos tener perfectamente determinados nuestros gastos, sin que  nos sorprendan imprevistos derivados  de las averías de los mismos, esto quitará tensiones y sobresaltos a nuestra tesorería.

Si los adquirimos por un leasing, ninguno de estos servicios están incluidos, ni el mantenimiento, ni los gastos de funcionalidad del mismo, como puedan ser los impuestos,  los seguros,…. , todos ellos son por nuestra cuenta.

Así pues, renting o leasing , el que elijamos una u otra dependerá muy mucho del destino final del bien que estamos  adquiriendo. 

Lo financiaremos  por  vía del leasing si  lo que estamos buscando es incorporarlo finalmente  a los activos de nuestra empresa. En este caso el  leasing nos servirá como una fuente de financiación para la adquisición del bien.

Si lo que buscamos es tener una flota de vehículos en continuo estado de renovación,  para mantenerla así en perfecto estado de mantenimiento, el mejor instrumento es sin duda el renting.

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