Las Opciones: Todo lo que tienes que saber

Una opción financiera es un contrato que da al comprador el derecho pero no la obligación a comprar o vender un bien o un valor a un precio determinado (strike o precio de ejercicio) y hasta una fecha concreta (vencimiento).

Esta es su principal diferencia respecto a los futuros, donde el inversor sí está obligado a adquirir o vender el activo subyacente. En este sentido se puede incluso considerar como un avance respecto a estos últimos, aunque hay que tener en cuenta que también existen diferencias operativas.

En un contrato con opciones quien adquiere la opción tiene el derecho pero no la obligación de comprar o vender una vez se alcanza el vencimiento, mientras que el vendedor/emisor de la opción sí está obligado a una u otra cosa en caso de que el comprador decida ejercer su derecho. Por eso mismo las opciones se negocian y no se compran, ya que el ‘comprador’ no puede no saber hasta el último momento si ejercerá o no su opción. Así, en realidad lo que se negocia es una prima que el comprador debe pagar para contar con ese derecho de compra o venta. Por su parte, el ‘vendedor’ cobrará la prima por adquirir esas obligaciones de compra o venta.

Diferencia con los warrants

En un principio es muy parecido a lo que ocurre con los warrants. La diferencia estriba en que con los segundos el inversor sólo puede actuar como parte ‘compradora’ y con los segundos también puede hacer el papel de emisor o vendedor.

En este sentido en ambos casos se trate de un contrato entre dos partes por la cual una de ellas adquiere sobre la otra el derecho pero no la la obligación, de comprarle o de venderle una cantidad determinada de un activo a un cierto precio y en un momento futuro y viceversa, según explica Roberto Gómez, profesor de la UNED de Málaga y Doctor en Economía por la Universidad de Málaga.

Tipos de opciones

En realidad existen dos tipos básicos de opciones según el derecho que otorgan: las opciones de compra o call y las opciones de venta o put. Sobre estas se pueden establecer cuatro estrategias diferentes:

  • Compra de de opción de compra (long call).
  • Venta de opción de compra (short call).
  • Compra de opción de venta (long put).
  • Venta de opción de venta (short put).

En el primer y tercer supuesto se adquiere el derecho pero no la obligación de comprar (long call) o vender (long put), mientras que en el segundo y cuarto se adquiere la obligación de comprar (short call) o vender (short put) siempre que la otra parte decida ejercer su derecho.

Por otra parte, también se puede distinguir las opciones en función del momento en el que pueden ejercerse. Así, las opciones europeas sólo pueden ejercerse en la fecha de vencimiento, mientras que las opciones americanas se pueden ejecutar en cualquier momento hasta esa misma fecha de vencimiento.

El precio de la opción

Al igual que ocurre con los warrants, al precio de la opción se le conoce como la prima, que como indica la tabla anterior paga quien adquiere la opciones e ingresa quien adquiere la obligación. Según refleja la Guía de Opciones y Futuros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), “el precio de una opción tiene dos componentes: el valor intrínseco y el valor extrínseco (generalmente denominado valor temporal)“.

Valor intrínseco

El valor intrínseco se refiere a la diferencia entre el precio del activo subyacente en el mercado y el precio del ejercicio. En el caso de una opción call será el precio del subyacente menos el precio de ejercicio y viceversa para una opción put, teniendo en cuenta que siempre será mayor o igual a cero. De esta forma, el valor intrínseco determina cuánto vale la opción en caso de ejercitarse el derecho en ese momento.

Valor extrínseco

Por su parte, el valor extrínseco o temporal mide el posible aumento del valor intrínseco de una opción por tener un vencimiento o fecha límite. Al tratarse de una apreciación, este siempre puede variar en función de los movimientos del mercado, es decir, de la volatilidad del activo subyacente ante determinadas circunstancias. Además, el tipo de interés a corto plazo y los dividendos también harán variar este valor.

Al final, el valor de una opción varía en función de una serie de elementos que se reflejan en su prima. El primero de ellos es el precio del subyacente y el precio de ejercicio, que determinarán al final el valor intrínseco de la opción. El segundo es la volatilidad del subyacente, que en términos generales hace subir la prima cuando se incrementa porque es más difícil prever su cotización a fecha de vencimiento. Por su parte, el tipo de interés afecta en menor medida, aunque una subida puede disminuye el valor actual del precio del ejercicio. En el caso de las acciones como subyacente también habrá que tener en cuenta el reparto dividendo que puede afectar al valor del título de forma negativa.

Por último, también se puede determinar cuánto influye cada una de estas variables en la prima, que es lo que se conoce como las sensibilidades de la opción y se representan a través de las letras griegas: Delta, Gamma, Phy, Rho, Theta y Vega

Otros productos derivados

Los futuros y opciones agrupan la mayor parte de productos derivados, pero dentro de estas dos categorías también hay algunas herramientas concretas que conviene por lo menos mencionar:

  • Warrants: se trata de opciones de compra o venta sobre un activo subyacentes. En realidad son muy similares a las opciones como las acabamos de ver, sólo que en este caso el inversor sólo puede actuar del lado comprador, es decir, no puede emitir la opción, sólo negociar con ella.
  • Turbowarrants: es una opción con una operativa algo particular, ya que si el precio del subyacente alcanza en algún momento el del strike o barrera, el comprador pierde su derecho y el turbowarrant pierde su valor.
  • Swap: como su propio nombre indica (su traducción al castellano es literalmente intercambio) se trata de operaciones de permita financiera que pueden realizarse con divisas, materias primas, índices bursátiles o tasas de interés.
  • FRAs: es la abreviatura de Future Rate Agreement y son los contratos a plazo sobre tipos de interés. Se utilizan como un instrumento de cobertura contra la evolución de tipos de interés y su liquidación se realiza por la diferencia entre el interés garantizado y el real en el momento del vencimiento.
  • Forward: se denomina así a los contratos a plazo OTC (Over The Counter) o en mercados no oficiales.
  • CFD: los CFD, siglas anglosajonas de Contrato por Diferencia, son una especie de futuro sin vencimiento. Sirven para ponerse corto o largo en un título, es decir apostar por subidas o caídas de un activo, con una liquidación diaria de las ganancias y las pérdidas.

En realidad estos son sólo unos pocos de los muchos derivados que se pueden encontrar en el mercado sobre cualquier tipo de activo subyacente desde deuda hasta hipotecas. Esta capacidad para negociar sobre cualquier bien o activo es precisamente la que ha permitido el auge de estos productos y también la que los ha puesto en el punto de mira de la crisis financiera.

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