La maquinaria usada como alternativa

Ante la crisis y la necesidad de ajustar costes conviene aprovechar todas las oportunidades. Si hablamos de inmovilizado, una buena opción puede ser recurrir al mercado de maquinaria de segunda mano. Ante los numerosos cierres empresariales, la oferta se ha disparado, y podemos encontrar en el mismo equipos a precios muy atractivos.

Esta apuesta no está exenta de riesgos, especialmente si somos nuevos en estas lides. Conviene tener claro dónde podemos encontrar esta maquinaria, el verdadero coste de estas adquisiciones, los riesgos que podemos correr con las mismas, así como las especificidad de su posible financiación.

¿Dónde podemos encontrar maquinaria usada?

Una de las primeras vías que podemos explorar son los propios proveedores de maquinaria nueva. Si bien preferirán vender equipos nuevos, ante la tesitura de no facturar y teniendo claro nuestra apuesta por el usado, es posible que cuenten con stock de maquinaria usada. En los vehículos a motor es un clásico, pero existen otros sectores donde también se da (pensemos en los equipos informáticos procedentes de renting). Preguntemos a nuestro proveedor sí o sí.

En ocasiones este mismo proveedor, o bien otro que no tenga nada que ver con la maquinaria, o quizás un cliente, nos ponga sobre la pista de algún empresario que venda sus equipos. Esto ocurre tanto si le va bien, por la necesidad de renovación, como si le va mal, por la necesidad de hacer caja. Tengamos los oídos bien abiertos, pero sobre todo transmitamos a todo aquel con el que nos relacionamos nuestro interés en dichas adquisiciones.

Otra opción es acudir a las subastas públicas que celebran Hacienda, la Seguridad Social o Hacienda. En este caso, resulta especialmente interesante si contamos con un buen conocimiento directo de la maquinaria a subastar.

Como no podía ser de otra manera, existen brokers especializados en la compraventa de maquinaria usada, que incluso operan a nivel internacional. Compran equipos en países más desarrollados y los trasladan a países en vías de desarrollo, donde estas maquinas aún tienen mercado.

Por último tenemos a  las ferias especializadas. Entre ellas, la más destacada es Resale, en Karlsruhe, Alemania.

¿Cuál es el coste de esta maquinaria?

Está claro que debemos hacer una valoración in situ de la maquinaria, teniendo en cuenta los costes accesorios a la misma. Dicho de otro modo, además del coste nominal de adquisición hay que valorar lo que nos costará trasladarla hasta nuestras instalaciones, cuál es la vida útil que le queda, las inversiones que requerirá durante la misma, la productividad que le procreemos extraer, etc….

Debemos tener en cuenta la repercusión en costes que nos supone integrar dicha maquinaria en nuestro actual proceso productivo, así como su impacto en el coste del aseguramiento de nuestras instalaciones (hablemos con el profesional que nos lleve el tema).

No todas son malas noticias. Recordemos que, en determinados casos la maquinaria tendrá un valor relevante como chatarra o, en todo caso, despiezada nos puede suministrar repuestos a nuestro parque de maquinaria. Incluso cabe que se compre maquinaria inservible pensando en ello, o en construir una maquina nueva combinando distintas viejas, lo que puede dar lugar a una excelente optimización de costes.

El precio debe ser atractivo, lo suficientemente atractivo para que la operación siga siendo viable tras encajar estos otros costes, algunos que no comentamos así como asumir los riesgos que expondremos a continuación.

¿Qué riesgos corremos?

Para empezar, la maquinaria usada no suele tener garantía, más allá de la que nos brinde voluntariamente el vendedor. Es más, incluso existiendo dicha garantía, en muchos caso habrá que ver hasta qué punto puede ser exigida posteriormente.

Por tanto, el peritaje de la máquina es obligatorio, así como tener claro qué hacer ante una supuesta avería seria en los primeros momentos de vida de la máquina.

Existen otro tipo de riesgos, como los jurídicos. ¿Hasta qué punto el que nos vende la máquina es propietario de la misma? En España existe el registro de Bienes Muebles, pero solo acceden al mismo algunos bienes financiados. Nos podemos encontrar con que sea robada, o con que estamos participando en alguna suerte de alzamiento de bienes, o, en el mejor de estos caso, en que se anule la operación en el marco de un proceso concursal. Es recomendable contar con asesoramiento jurídico en estas operaciones.

Estos son los dos principales riesgos que podemos correr, aunque no cabe descartar otros, incluyendo un mal mantenimiento previo o similar que desemboque en accidentes laborales, por ejemplo.

¿Cómo financiamos esta maquinaria?

Respecto a la financiación, recurriremos a las vías clásicas: financiación bancaria, leasing, fondos propios, subvenciones, financiación del proveedor, etc…pero algunas de ellas muestran variaciones con respecto a cuando las usamos para adquirir maquinaria nueva. Conviene conocerlas para evitarnos disgustos.

Si hablamos de préstamos bancarios, no suele haber problemas, aunque los plazos que se suelen conceder son inferiores, adecuándose a la vida útil de la maquinaria usada. Incluso los préstamos ICO admiten la posibilidad de invertir en activos usados.

Claro que si optamos por el leasing, hay financieras que no lo admiten de entrada. Si lo hacen, habrá que peritar el bien, algo que también puede ocurrir en determinados préstamos cualificados o en determinadas aportaciones en especie de dichos bienes a una empresa para suscribir una constitución o ampliación de capital.

Es importante que leamos bien la letra pequeña de las subvenciones a las que nos acojamos para ver si admiten la inversión en bienes usados, pues hay bastantes ayudas públicas que no cubren los bienes usados.

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