¿En qué consiste la inversión empresarial?

La inversión empresarial es, junto con el consumo, uno de los dos componentes más importantes de la demanda agregada. Esta consiste en el acto mediante el cual se invierte en ciertos bienes con el ánimo de obtener unos ingresos o rentas a lo largo del tiempo. Dicho de otra forma, consiste en renunciar a un consumo actual y cierto, a cambio de obtener unos beneficios futuros repartidos en el tiempo.

Funciones de la inversión en la economía

La inversión empresarial desempeña dos funciones importantes en cualquier economía. Por un lado, contribuye a aumentar la demanda, ya que esta tira de la demanda cuando las empresas adquieren los bienes de inversión o capital a otras empresas, lo que a su vez afecta a la producción y al empleo del conjunto de la economía a corto plazo.

Por otra parte, la inversión empresarial eleva la capacidad productiva instalada en un país, mediante la acumulación de bienes de capital y, por tanto, fomenta el crecimiento económico a largo plazo, con la consiguiente generación de riqueza en el entorno de la empresa inversora.

Tipología

Básicamente podemos clasificar la inversión empresarial en tres grandes categorías:

1. La inversión en planta y equipo. Su fin es adquirir bienes duraderos que contribuyan al desarrollo de las actividades económicas de las empresas durantes varios ejercicios económicos. Por ejemplo, la inversión en maquinaria, locales, edificios, aplicaciones informáticas, etc.

2. La construcción. Realmente, es un tipo de inversión específica, que bien podría estar incluida en la categoría anterior. Comprende la suma de lo invertido en bienes y equipos destinados específicamente a la construcción, sobre todo la de viviendas y es tal su volumen e importancia que se le asigna un epígrafe propio. Son tantas las empresas que invierten en construcción que este sector se ha convertido en uno de los más importantes de la economía española pese a que en los últimos meses sufre una fuerte desaceleración por al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

3. La variación de existencias. Es una práctica habitual en previsión de ventas futuras o en el inicio de una fase económica de expansión que las empresas almacenen la producción en lugar de venderla, lo cual representa otra forma de inversión ya que de esta manera las empresas se aseguran la disponibilidad de productos listos para vender o consumir en periodos posteriores al de su producción.

Factores que la condicionan

Las empresas invierten en bienes de capital con la esperanza de obtener beneficios, es decir, unos ingresos mayores que los costes de inversión. Estos dos factores, ingresos y costes, son los fundamentales a la hora de invertir. Sin embargo, como la vida media de los bienes de capital es muy larga, la decisión de invertir dependerá también de las expectativas futuras. En definitiva, son cuatro los factores relevantes en cualquier inversión:

1. Los ingresos. Desde un punto de vista empresarial, sólo resultará interesante invertir cuando se generen ingresos adicionales que ayuden a las empresas a vender más. Tanto para las empresas que pertenecen al mercado de bienes de consumo a familias como para aquellas que se centran en vender bienes de capital a otras empresas, la ausencia de unos ingresos decentes desalientarán la inversión.

2. Los costes. Determinar el coste de los bienes de capital es más complicado que el de otro tipo de bienes, pues su rendimiento se prolonga durante varios años. Comparar los costes con el rendimiento que se espera conseguir de lo invertido es la clave de la decisión. Si la tasa de rentabilidad es mayor que la de coste, merece la pena endeudarse para invertir. Básicamente, son dos los factores que deben tenerse presentes: el tipo de interés y los impuestos.

3. La capacidad productiva utilizada. Las instalaciones productivas de las que dispone una empresa para satisfacer las demandas del mercado determinan la capacidad de la misma. En una situación en que las instalaciones estén a pleno rendimiento, la falta de capacidad para satisfacer la demanda del mercado propiciará la inversión. En cambio, si la empresa cuenta con equipos y recursos ociosos es posible que no sea necesario invertir para satisfacer dicha demanda.

4. Las expectativas futuras. Desgraciadamente, la decisión de invertir no pasa por la mera cuestión numérica de ingresos menos costes. Hay un elemento con el que contar en toda decisión relacionada con el dinero: la confianza. El desembolso inversión de una inversión suele ser grande, mientras que la recogida de sus frutos se reparte de forma no uniforme en el tiempo. Por este motivo, las expectativas futuras sobre la marcha de la economía determinan de forma importante la viabilidad o no de cualquier proyecto de inversión.

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