Cuándo te interesa utilizar el factoring en tu empresa

El factoring es un recurso de financiación que está al alcance de cualquier PYME. En breve, consiste en que una entidad financiera nos adelante el pago de facturas que tenemos pendientes de cobro a cambio de un pago en forma de comisiones y gastos de gestión. De los tipos de factoring ya te hablamos anteriormente, pero hoy nos centramos en analizar cuándo le conviene a tu empresa recurrir a este tipo de financiación.

¿Necesitas líquido?

Como cualquier otra opción de financiación, el factoring conlleva una serie de requisitos y gastos que debes contemplar a la hora de decidirte a contratarlo. Pero en ocasiones podemos estar dispuestos a asumirlos si lo que necesita nuestra PYME es transformar operaciones a crédito en operaciones al contado; es decir, que entre dinero líquido en caja para, por ejemplo, acometer alguna inversión o hacer nosotros mismos frente al pago de facturas pendientes.

Por desgracia, en los últimos años el periodo de pago de las empresas se ha ido dilatando en consonancia con el deterioro de la economía. Cobrar a 30, 60 ó 90 días es ya algo cotidiano y muchas PYMES, sencillamente, no pueden asumir tener pendiente de cobro grandes cantidades de dinero. Si este es tu caso, el factoring puede ser una opción para comenzar a ingresas todos esos pagos pendientes y reactivar tu empresa.

¿Puedes asumir el coste?

Recuerda que el factoring es un servicio bancario más y, como tal, implica un coste. Y este es precisamente el primer aspecto a tener en cuenta: ¿puedes o te interesa asumir el coste?

El factoring tiene un coste por operación que se divide entre intereses aplicados al tipo de interés del capital anticipado y las comisiones, que están destinadas a cubrir los gastos de gestión y como forma de compensación ante el riesgo de impago.

Las comisiones, que giran siempre en torno al 2 % del capital que se adelanta, pueden llegar a suponer un importante coste para quien contrata el factoring. En este sentido, te tocará echar mano de la calculadora para saber hasta qué punto te compensa asumir el pago de la entidad financiera por convertir esas operaciones a crédito en operaciones al contado. Para ayudarte, en este artículo te desgranamos las comisiones asociadas al factoring.

¿Necesitas mejorar el estado financiero de tu empresa?

En ocasiones, no solo necesitamos el cobro de las facturas pendientes, sino que para acometer cualquier tipo de mejora en nuestra empresa necesitamos financiación extra. Y para acceder a ella, nada mejor que presentar un buen estado financiero de nuestra empresa. El factoring puede ayudar a que esto ocurra.

Existe una gran diferencia entre solicitar crédito y tener en las cuentas de la empresa dinero líquido que lo respalde a no tener más que impagos y facturas que llevan largo tiempo sin ser abonadas.

¿Necesitas información de tus clientes?

Al servicio de factoring le acompañan otra serie de ventajas que van más allá del cobro de facturas pendientes de pago. La gestión de cobro de impagados es una de ellas, pero casi más interesante resulta la información que podemos obtener de las empresas con las que trabajamos.

A través del factoring recibimos datos de la solvencia económica de nuestras empresas deudoras, por lo que podemos decidir si seguir o no trabajando con ellas en el futuro. Aunque de por sí sola, esta ventaja del factoring puede no justificar su contratación, sí resulta un añadido muy interesante para empresas que han tenido mala fortuna en materia de pagos de clientes.

Utiliza una balanza y decídete

El factoring tiene una serie de ventajas e inconvenientes que ya te contamos con anterioridad y que debes de poner en una balanza. Como forma de financiación adicional, el factoring se está extendiendo más allá de las grandes empresas. Tal vez sea el momento para probar también con tu PYME.

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