Ayudas a jóvenes agricultores: cómo funcionan y cómo conseguirlas

Entre 50 y 60 años es la edad media del agricultor español y del agricultor europeo, una cifra que refleja lo envejecido que está el campo y la imperante necesidad de un relevo generacional en el sector responsable de alimentar a la sociedad.

Por ello, y siendo consciente de esta situación, la última reforma de la Política Agraria Comunitaria (que empezó a aplicarse en enero de 2015) introdujo una serie de novedades para incentivar la incorporación de jóvenes al campo.

A las “tradicionales” ayudas de incorporación de jóvenes agricultores, desde 2015, estos últimos cuentan con dos apoyos más:

  1. Una ayuda complementaria en los pagos básicos de la PAC (ayudas directas)
  2. Una ayuda adicional procedente de la Reserva Nacional de derechos de pago básico.

Pago complementario

Si tienes menos de 40 años, te has instalado recientemente como responsable de una explotación agraria (hace menos de cinco años) y tienes derecho a las ayudas de Pago Básico de la PAC, puedes solicitar una ayuda complementario por ser joven agricultor.

El importe a recibir se calcula cada año y responderá a multiplicar el número de derechos de Pago Básico que se tienen por una cantidad fija (el 25% del valor medio de los derechos de pago que posea el joven agricultor, sean en propiedad o en arrendamiento). El número máximo de derechos de pago activados a tener en cuenta nunca superará los 90.

Este pago se concederá, como máximo, durante cinco años a partir del momento de la instalación del joven agricultor. Si este último se instaló hace dos o tres años, podrá solicitar la ayuda, pero solamente la recibirá hasta que se cumplan los primeros cinco años desde su incorporación al sector.

Derechos de Pago Básico de la Reserva Nacional

Si eres joven agricultor, menor de 40 años, te has incorporado al sector hace menos de cinco años, cumples con las condiciones de agricultor activo y estás dado de alta en la Seguridad Social, cuentas con parte de los requisitos establecidos para recibir una asignación de derechos de Pago Básico procedentes de la Reserva Nacional.

Esta ayuda tendrá un valor correspondiente a la media regional de los derechos en el año de la asignación.

Ambas ayudas están relacionadas con el pago de las ayudas directas de la PAC (Pago Básico o primer pilar) y deben señalarse en la solicitud única de dichas ayudas. También es necesario domiciliarlas en una entidad bancaria.

Ayudas a la incorporación de jóvenes

Frente a estas nuevas ayudas disponibles desde hace poco más de un año, las destinadas a la incorporación de jóvenes agricultores son las “de siempre”, las tradicionales.

Una de sus principales características es que se encuentran dentro del Segundo Pilar de la PAC, el de desarrollo rural, por lo que están sujetas al presupuesto y al desarrollo del Programa de Desarrollo Rural de cada comunidad autónoma. Por ello, para solicitarlas, hay que conocer cuándo se publica la solicitud en cada comunidad autónoma y entregar el expediente en la administración autonómica.

El objetivo de estas ayudas es facilitar la creación de empresas agrarias para jóvenes agricultores.

Algunos de los requisitos para solicitarlas son: tener entre 18 y hasta 41 años de edad; poseer capacitación y competencias profesionales adecuadas (normalmente, se pide un curso de 100 ó 150 horas según comunidad autónoma); presentar un plan empresarial para la explotación y ejercer la actividad agraria, al menos durante cinco años desde que se concede la ayuda.

El importe de la ayuda depende de varios factores establecidos por cada comunidad autónoma (medidas concretas, presupuesto para dicha medida, etc.), aunque la Comisión Europea estableció como límite máximo 70.000 euros. Asimismo, en ocasiones también depende del número de solicitudes recibidas y de si se pueden cubrir todas con el presupuesto anual.

Crecimiento de solicitudes

En los últimos años, la crisis económica que está atravesando España ha hecho que muchos ciudadanos hayan visto como su opción laboral dedicarse a las tareas del campo. Entre ellos, se pueden encontrar perfiles como hijos de agricultores, jóvenes urbanitas -neorrurales- con fuertes intereses ambientales (como la producción ecológica) o antiguos trabajadores agrarios que se habían pasado a otros sectores.

Esto hizo que, por ejemplo, en 2012 casi se duplicaran el número de solicitudes a ayudas de incorporación a jóvenes respecto al período 2007-2011.

Desde hace dos años en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se viene anunciando que en España se ha establecido como meta para el periodo 2014-2020 «la incorporación de más de 15.000 jóvenes a la agricultura, lo que tiene el doble objetivo de creación de empleo y rejuvenecimiento de los protagonistas de la actividad agraria”, según palabas de su actual titular, Isabel García Tejerina.

Sin embargo, ser agricultor y producir alimentos no es tan fácil, aunque se dispongan de ayudas para iniciar la actividad.

Para empezar, se precisa tener acceso a la tierra, después conseguir crédito para las inversiones, disponer de la maquinaria adecuada según las producciones agrarias, etc.

Asimismo, también es preciso contar con una fuerte vocación profesional para hacer frente a los bajos rendimientos que en ocasiones dan las explotaciones, que se encuentran a merced, no sólo de los mercados nacionales e internacionales, sino también del clima.

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