Autónomos y tarjetas de crédito: matrimonio de conveniencia

Hay parejas condenadas a entenderse. Por ejemplo, los autónomos y las tarjetas de crédito, un matrimonio de conveniencia en el mejor sentido del término. Y es que si eres un autónomo, un profesional liberal, un freelance, en definitiva un lobo solitario empresarial, la tarjeta de crédito es una herramienta fundamental de kit de supervivencia, una parte obligatoria de tu arsenal de gestión. ¿No lo crees? Pues sigue leyendo y veras los motivos que nos llevan a afirmar esto con tanta rotundidad.

Para empezar, cuando hablamos de las razones para esta relación íntima entre autónomos y tarjetas de crédito lo hacemos desde una perspectiva doble. Por un lado, como usuario de tarjetas de crédito para nuestro negocio. Por otro, estableciendo la posibilidad de que nuestros clientes nos paguen con tarjeta de crédito. Ya sea desde un punto de vista activo, ya sea desde un punto de vista pasivo, las tarjetas tiene que estar ahí, y sobre todo tienen que figurar en tu mente, en tus procesos de negocio, etc.

El autónomo como usuario de tarjeta de crédito

Empecemos por lo más obvio, un aspecto que ya hemos tratado detalladamente. Las tarjetas son una excelente palanca financiera, un método que nos permite financiarnos gratuitamente durante una media de 15 días (lo que no es pecatta minuta para un autónomo). Ademas, los importes y tipos de compras que desarrolla un autónomo suelen amoldarse bastante bien al pago con tarjeta.

Un caso especial es todo lo relativo a viajes, alquiler de vehículos, reservas de hoteles, etc. Las tarjetas permiten que estos proveedores establezcan una suerte de garantía de cobro bloqueando parte del límite de la tarjeta, liberando la cantidad sobrante tras la liquidación final. Usar este medio de pago en estas compras le permitirá al autónomo evitar dejar depósitos en metálico. En muchas casos, el proveedor ni contempla otra alternativa que no sea la de la tarjeta de crédito.

Por cierto, que suelen estar vinculadas estas tarjetas de crédito a determinados programas de fidelización, que darán acceso al autónomo a puntos, promociones, descuentos, accesos a determinados servicios en condiciones especiales, y también a plazas de seguros colectivas gratuitas que cubran riesgos de accidentes, de robos, de asistencia en el extranjero, etc.

Además recordemos que con la tarjeta tenemos toda una red de cajeros para disponer de dinero ene efectivo, e incluso de divisas en el extranjero, lo que nos permite eliminar el riesgo de transportar un exceso de dinero, o conseguir acceso a un tipo de cambio muy favorable en el último supuestos que hemos citado.

Para acabar, el pago con la tarjeta nos permite obtener un extracto de nuestras operaciones, ideal para puntear con las facturas, o como medio para reclamar ante casos de incumpolinetos contractuales o estafas (Visa y Mastercard desuelen mover con rapidez en este sentido).

La tarjeta de crédito como medio de cobro para el autónomo

Un autónomo no puede permitirse el lujo de no dar todo tipo de facilidades de pago a sus clientes. Parafraseando aquel anuncio de bebidas alcohólicas tan popular, el autónomo debe cobrar dónde esté, y a la hora que esté, lo que hace necesario que disponga de un TPV físico y de otro virtual para su web. Resulta obvio que disponer y usar de un TPV tiene un coste, pero como en toda inversión hay que juzgarla en relación con sus retornos. Veamos algunas de las bondades para los autónomos:

  • Permite el cierre definitivo de una venta, que remite al momento de hacer efectivo el pago. Esto es especialmente cierto en las compras por internet (frente a alternativas que lo dilatan, como el contrarrembolso o la transferencia).
  • Además, con los nuevos modelos de TPV GPRS podemos llevarlo a cualquier lugar y convertirnos en un punto de venta (y de cobro) ambulante, lo que supone ponérselo muy fácil al cliente.
  • El dinero llega de una manera rápida a nuestras cuentas corrientes, donde tiene que estar para poder atender nuestros compromisos de pago, evitando los riesgos de robos, perdidas, falsificaciones.
  • Los modernos TPV nos permiten ofrecer soluciones rápidas a nuestros clientes: de financiación de operaciones (ideal para vender a más clientes y más importe), de cambio de divisa, etc.
  • Un autónomo, que no tiene tiempo que perder, puede lograr financiación de un modo automático en función de la facturación que realice con su TPV, tal y como se propone desde Héroe Financiero.

En definitiva, las tarjetas de crédito se amoldan como un guante a a las necesidades financieras de los autónomos.

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