Alquiler de acciones, obtén rentabilidad extra por tus títulos en cartera

El alquiler de acciones es un formato de alquiler de activos financieros en las que se transfieren parcialmente nuestras acciones a un tercero durante un tiempo determinado. El alquiler de acciones se realiza fijando una contrapartida en tipo de interés calculado por el nominal de los títulos prestados durante el tiempo que dichas acciones estén alquiladas.

Durante el periodo que nuestras acciones están alquiladas, seguimos manteniendo los derechos de voto en la junta general de accionistas y seguimos cobrando los dividendos oportunos de las mismas. En esta situación, el arrendatario de las acciones espera que durante el periodo que dichos títulos los tiene alquilados, éstos bajen de valor, para recomprarlos más bajos y poder devolverlos al arrendador obteniendo la correspondiente plusvalía.

Acciones en cartera en mercados bajistas

Tal y como se puede deducir del funcionamiento del alquiler de acciones, la persona que las alquila espera que la cotización de los títulos alquilados baje en el tiempo, por lo que la situación a simple vista, puede ser perjudicial para el propietario de dichas acciones.

No obstante, si yo tengo una cartera de acciones basada en la obtención de dividendos o con intención de venta a medio o largo plazo, las oscilaciones a corto plazo del mercado, no me perjudican directamente, dado que sí no deshacemos posiciones, no materializamos la pérdida.

Los títulos que se suelen alquilar son las acciones que conforman los principales índices bursátiles y aquellas que tienen una liquidez elevada en las bolsas. La demanda usual de acciones para alquilar se encuentra principalmente en estos títulos.

¿Es legal el alquiler de acciones?

El alquiler de acciones es un mecanismo que lleva mucho tiempo funcionando entre los inversores institucionales y que ahora, las agencias de valores y entidades financieras, han puesto a disposición del inversor minorista o cliente particular. Este formato de cesión de acciones, está autorizado por la CNMV y por tanto, cuenta con toda la legalidad vigente.

Las restricciones que se le imponen al alquiler de acciones es que estén totalmente libres y no estén ni pignoradas ni cuenten con ningún otro tipo de traba y durante el periodo de alquiler, el titular de las mismas, no podrá venderlas ni cederlas a un tercero, aunque tal y como ya hemos dicho, si se mantienen todos los derechos políticos de las acciones.

Coste del alquiler de las acciones

El coste de alquilar las acciones está marcado por las condiciones que nos fije nuestro propio agente de bolsa. Normalmente, los brokers cobran una comisión sobre el interés que se cobre por dicho alquiler, que suele ser entre el 20% y el 50% de los intereses cobrados, con un porcentaje mínimo del 1% o el 2%.

Durante el periodo de alquiler, los gastos de administración y custodia se transfieren al arrendatario de las acciones y las duraciones de los contratos se limitan normalmente a un año.

Conclusiones

Tal y como podemos ver, si nuestra intención de tenencia de acciones pivota en el largo plazo y obtención de dividendos, el alquiler de las acciones es un mecanismo bueno para obtener una rentabilidad adicional al nominal de nuestros títulos. El interés a cobrar está referenciado con las perspectivas de bajada del valor, por lo que la operación amortigua a la vez la hipotética pérdida patrimonial que se pueda crear en un valor de manera puntual.

Por contra, debemos pensar que los intereses nuestros como tenedores de las acciones es que suban siempre y los intereses de las personas que nos alquilan dichas acciones, es que la cotización de dichas acciones baje durante el periodo de alquiler. Al tener intereses contrapuestos, debemos saber que la caída de la cotización va a ser una tónica en estos periodos, por lo que debemos reflexionar previamente, antes de acceder a la rentabilidad del alquiler de acciones.

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