Acciones y dividendos ¿cómo cambia su cotización con el pago de dividendos?

A la hora de cuantificar nuestras inversiones en bolsa, siempre que hablemos de acciones tenemos que tener en cuenta la política de dividendos que sigue la empresa en cuestión. El dividendo es el reparto del beneficio generado en la empresa entre todos sus accionistas, diferenciado dos tipos de dividendos:

  • Dividendos ordinarios, que corresponden a los resultados positivos de un determinado ejercicio.
  • Dividendos extraordinarios, que corresponden con beneficios no habituales en la actividad de la empresa, como por ejemplo la venta de una empresa participada.

En el caso de determinar la rentabilidad de nuestras inversiones, tenemos que tener presente que los dividendos son unos rendimientos adicionales sobre la propia fluctuación en las cotizaciones de las acciones, pero claro, estos repartos en beneficios, disminuyen también el valor de capitalización de la empresa y por ende el valor de la acción que poseamos en cartera.

Un ejemplo sencillito, si tengo una empresa con 100 acciones a un euro de valor cada uno, mi empresa posee un valor global de 100 euros. Si mi empresa reparte 10 euros en concepto de dividendos, su valor global disminuye a 90 euros, con lo cual, las acciones de la empresa deben reflejar en su cotización esa variación de valor.

El mecanismo que se sigue para ajustar el valor de reparto de dividendos frente al valor de capitalización de la acción se realiza mediante la resta en su propia cotización de la cantidad repartida en dividendos a cada acción. Siguiendo con el ejemplo anterior, la empresa ha tenido que repartir un dividendo de 0,10 euros por acción, supongamos que en el día de hoy. Si la empresa cotizara en bolsa, en la cotización en apertura de mañana, debe reflejar una disminución de 0,10 euros en el valor.

Por tanto, el ajuste de cotización ex dividendo elimina los movimientos especulativos en las acciones cotizadas cuando realizan el reparto de los mismos, y reflejando el valor de capitalización global de la empresa en el momento de ajustar sus cotizaciones.

Este motivo es el que genera que las cotizaciones de las acciones bajen automáticamente a posteriori de un reparto de dividendos, aunque claro está no afecta a la marcha global de la empresa ni a las fluctuaciones que pueda tener la acción por la oferta compradora y vendedora en cada momento.

Remo, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón

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