7 razones para tener una póliza de crédito

Un crédito es una operación financiera muy habitual en las empresas. De esta forma, las compañías logran la liquidez que les permite realizar inversiones y proyectos más allá de la financiación propia que ellas puedan asumir. Al final se trata de estudiar una operación financiera que tiene unos costes y a través de la cual se quiere obtener un beneficio. Las 7 razones para tener una línea de crédito serían:

  1. Intereses muy bajos: Actualmente los intereses son muy bajos. Esto ayuda de forma notable a que los costes de la financiación, tanto del capital dispuesto como del no dispuesto y que tenemos en nuestra línea de crédito, sean bajos. Esto no tiene que volvernos locos con la financiación, sobre todo tras un periodo complicado para las empresas. Hay que saber aprovechar esta situación de tipos bajos, que no deja de ser transitoria, y aprovechar la financiación, pero tampoco arriesgarnos a con operaciones que no tienen un resultado claro para la empresa.
  2. Financiación de nuevos proyectos: Son los nuevos proyectos los que más beneficiados pueden salir por la línea de crédito. A veces la empresa tiene el capital suficiente para el día a día, pero lanzar una nueva línea de productos, embarcarse en proyectos de mayor envergadura de los que está acostumbrado con algún cliente le hacen dudar. La inversión suele ser fuerte y siempre está la pequeña duda de que algo puede salir mal. Afrontarlo con los recursos propios es complicado y es aquí cuando el crédito es una buena solución.
  3. Evitar tensiones de tesorería y circulante: De esta forma se puede mantener la liquidez de la empresa sin depender de si un cliente nos ha pagado en tiempo o no. Disponer de circulante para hacer frente a los gastos del día a día, pagar sueldos, proveedores, etc. es uno de los motivos por los que solicitar una línea de crédito que nos permita evitar tensiones de tesorería que nos hagan sufrir por no poder hacer frente en tiempo y forma con los compromisos adquiridos por nuestra empresa.
  4. Flexibilidad en cuanto al uso del dinero: La línea de crédito nos permite dedicar este dinero a lo que nosotros deseemos. La flexibilidad es una de sus principales características, ya que al fin y la cabo vamos a tener un saldo que podemos dedicar a diferentes cuestiones. De esta forma se diferencia un poco de un crédito normal, que normalmente se solicita para una cuestión muy concreta, adquirir un vehículo, una reforma que necesitamos realizar en nuestra empresa, financiar la compra de productos que luego venderemos a nuestros clientes, etc.
  5. Financiación rápida de conseguir: La línea de crédito es una forma de financiación rápida de conseguir. Sobre todo si trabajamos con nuestra entidad financiera habitual, no es raro que nos ofrezcan estas oportunidades de financiación. Es cierto que tienen que realizar un estudio de viabilidad, pero por lo general en algunos casos es incluso inmediato o tarda unos pocos días. Como en todos los créditos, hay  unos gastos de apertura y de estudio, que si tenemos una renovación de la línea de crédito de forma automática, hay que tener en cuenta para saber si nos sigue penalizando.
  6. Más confianza en la situación de la empresa por terceros: Cuando nuestra empresa se financia con recursos propios muchas veces a la hora de hacer negocios con terceros no se acaban de fiar, incluso aunque facture 10 millones de euros. La apertura de una línea de crédito implica que se ha realizado un estudio del riesgo que asume la empresa por parte de la entidad financiera. En estos casos, a la hora de realizar operaciones con otras empresas hay mayor confianza en las empresas que tienen estas líneas de crédito que aquellas cuyas cuentas son más opacas.
  7. Más sencilla que otras opciones de financiación: Por último es una forma de obtener financiación más sencilla y fácil de entender para las empresas que otras opciones, que tienen un mayor papeleo. El crédito es una herramienta al alcance de todos, donde al final los costes de la financiación están más o menos claros sin necesidad de tener grandes conocimientos de economía. Quizás no sea tan fácil como un crédito simple, pero con clausulas claras y un coste por unos conceptos que si pueden entender la mayoría de las empresas.

No importa cuanto facture nuestra empresa, lo importante es qué cantidad de circulante necesita para hacer frente a su día a día y si las nuevas inversiones no se acometen por miedo a no disponer de la cantidad necesaria para hacerlo nosotros solos.

Al final, una línea de crédito no es más que una ayuda que nos puede permitir mejorar la facturación y los beneficios, algo por lo que muchas están dispuestas a pagar este coste financiero sin problemas.

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